viernes, 28 de abril de 2017

Crónica de un éxtasis no anunciado

“No te diré que no, yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo”, me dijo cuando la invité a oír a nuestro Iván. Y claro que había algo, ella lo sabía, ese algo era un espacio para las dos, para hablar, reír y vibrar. Tras un año que no fue ese año que esperaba yo tener, me apetecía reconstruirme y que mejor que hacerlo con aquellas personas que siempre me cuidaron.  
La recogí y nos lanzamos con ojeras y agotamiento a la aventura de la música en buena compañía. “ Amiga”- me dijo- “ si esto es un problema de actitud, nos tomamos una Alhambra antes de entrar y así nos animamos”.  Como decir que no.
El tumulto de la gente indicaba que llegaba la hora de entrar. Allí estábamos lejos pero cerca, con una familia de padre, hija e hijo delante que nos devolvía la esperanza del futuro musical del país.
Disfrutamos como enanas, como si nadie nos viese. Danzamos y nos contorneamos al ritmo de las melodías de nuestro querido genio( y eso que todos debíamos ocupar nuestros asientos ).
El show fue completo. Las ráfagas de luces alumbraban a cada uno de los artífices de nuestro gozo. Si las “luces” son tan largas y no quieres despertar...no lo hagas. Sigue sintiendo la música, en tu burbuja de luces, imagen y sonido. Sigue y sigue...guárdalo en tu recuerdo, me dije. Recárgate.
Nos recargamos. El suelo se convirtió en poesía y tú simplemente ,Iván, eres espectáculo.

Tocaba saborear la noche granadina, la rubia nos dio contactos. Elegimos uno al azar. Allí la noche no había hecho nada más que empezar. El destino, o la elección de dos locas de alegría ,hizo que la banda fuese al mismo pub.
¿Quién quiere ser normal si se puede ser extraordinaria?, eso debió pensar ella cuando sin filtros, espontánea y pizpireta le gritó que quería una foto con él. Él huyó, ni más ni menos, y pensaría en lo tranquilo sin dormir contigo que iba a estar esa noche. Y sin la otra :educada barra repelente barra metafísica...yo.
Allá abajo en aquel pub de gente diferente = interesante con la cual ni hablamos pues teníamos ya un plan de actuación que preparar, se gestó nuestra hazaña adolescente.
Fuimos a su lado, reímos, volvimos, reímos, nos fotografiamos, reímos, reímos y reímos, repetimos lo dicho y oído, recordamos, reímos, perseguimos, reímos, nos ”persiguieron” ( no él, claro ), reímos,...Humanizamos al ídolo y reímos, idealizamos a las humanas que somos y reímos. Ellas sonreían y devoraban la vida.


Porque a veces el mundo no tiene piedad y da miedo y hay que coger a una amiga y ponerse al mundo por montera.






* En cursiva fragmentos más o menos modificados de canciones de Iván Ferreiro.

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