martes, 23 de mayo de 2017

Mayrita

Mayrita es tan pequeñita como un hadita del bosque. Es tan tremendamente humilde, que si te descuidas, ups, te tropiezas con ella por no verla. 
Aunque...ella no necesita ser vista. Mayrita aprendió de las luciérnagas a portar su luz siempre con ella. Los que tiene una gran sensibilidad para percibir a seres extraordinarios, verán su destello.
Mayrita conoce y reconoce cuando debe aparecer y cuando debe irse con elegancia. Elige la palabra adecuada dentro de su mochila de libros y la coloca frente a ti si siente que la necesitas. Si, en cambio, notase que su presencia no es requerida, se va a su montaña con sus libros y lee ,y sigue atesorando sabiduría para cuando la necesiten.
Mayrita es fuerte, muy fuerte, tanto que a veces se rompe por dentro y nadie lo percibe por fuera. Pero tiene el poder de recomponerse con ayuda de energías y fuerzas ancestrales que la hacen aún más bella que antes de desmoronarse. 
Mayrita podría decirse que es de otro mundo, no solo por su humor de otro planeta,sino porque es una linda especie en extinción. 
Nuestro primer viaje juntas
Una de tantas




1+1=1

Pequeñas o grandes vivencias que hacen escribir, poner palabras, recrear momentos.Porque el sentimiento pide ser verbalizado, porque al sacarlo en forma de historia, en cierta medida, fluye, sale, lo acogemos en nuestro regazo y le damos su espacio. 

Siento más que escribo y hablo más que siento. Aspiro a sentir, pensar y ser en un perfecto desequilibrio. En ese en el que las olas ya no dan miedo porque conocemos su sabor y si nos revuelcan, la arena nos recogerá.En esa imperfecta balanza en la que al sopesar pros y contras de una decisión, pesa más un lado pero elegimos el otro. Y nos responsabilizamos y abrazamos nuestra elección y seguimos para delante con un nuevo aprendizaje. 

Y siempre hay maestros y maestras, gracias al universo. Por ejemplo, mi más pequeña- gran maestra que me enseña a sacar la rabia, volcarla en un portazo para luego venir a pedir un abrazo y volver a la calma. Pura , transparente, con determinación.   

Porque la senda es sinuosa y si los árboles nos hacen ver nuestras sombra, el caminar es más fresco y agradable. Miremos nuestras sombras, son parte de nosotros, alumbrémoslas para así hacerlas visibles y que no obren por su cuenta. Caminemos aceptando que tenemos esa parte que nos gusta menos y que sin ellas no seríamos quienes somos. 

Quererse, cuidarse, amarse, aceptarse. Los aprendí sin su forma reflexiva, pero en este tomo de la vida aparecieron ya con el "se". Bendito pronombre enclítico ;)




domingo, 7 de mayo de 2017

Nuestra mesa de la paz





Ya iba teniendo ganas de mostrarla en todo su esplendor a nuestra mesita de la paz. Es un baúl realmente, que compramos pensando en así aprovechar dentro y fuera. 
¿Para qué nos sirve?: pues en los momentos de enfado, tristeza extrema, nervios...acudimos a ella.Allí cada cual se dedica a la actividad que le reporte la calma necesaria para hablar con la otra y así poder dialogar sobre lo ocurrido. 
¿ Siempre que pasa algo ella va de forma autónoma? Evidentemente , NO, ni yo misma caigo muchas veces. Cuesta parar y tomarla de referente. Lo que sí obtiene una respeusta afirmativa es que siempre que la hemos usado , ha funcionado. 
Nuestra mesa de la paz



¿ Siempre estuvo abierta ella a visitarla en plena tormenta? De nuevo la respuesta es negativa. Como todo aprendizaje, requiere de sus ya sabidas repeticiones. Gotita a gotita se hizo el mar.
¿ Todo lo que hay en ella es inamovible? No, nuestra mesa de la paz está viva, siempre se va completando con elementos nuevos, vamos guardando los que ya no nos aportan nada...
 ¿ Qué tenemos?
  Para nosotras es un espacio mágico por lo que se ha cuidado y se cuida todo lo que en ella se añade. Com veis el espacio no solo es la "mesa" sino que las paredes que la rodean también están cuidadas con mimo y cariño. 
Os detallo por partes pues tenemos muchas cosillas que quizá os sirvan de inspiración para la vuestra si os animáis: 


1. Nuestro Buda regalado por una familia muy especial. Tiene velas en la parte superior que nos vienen genial pues nuestra mesa suele estar en prenumbra. En el momento del destete su figura fue primoridial para contarle cómo se sentía. 


2.Lapicero de madera pintado por ella en el que guardamos pequeños tesoros pequeños que vamos encontrando. Pequeñas cosas del día a día, lo bello de la cotidianidad. Veo importante que haya elementos hechos o decorados por ella. 


3. El rincón del arte. Estuche hecho por la yaya con varios libros de mandalas y de colorear. Hay uno muy especial regalado por mi Mayrita ,otro del mar regalado por papou y uno que me compré que me encanta que son tarjetas postales mandalas.
4.  Objetos que ayudan a calmarse: cuentas de madera para engarzar con una cuerda y una matrioska.

5. Cajitas o joyeros para meter tesoros. En este caso el joyero fue un regalo de la linda Juani granadina y , mira por donde, dentro una piedra que le regaló su hija a la mía con su nombre. Además de conchas, piedrecitas brillantes y menudeces varias que a ella le encantan. 

6. El frasco de la calma, no muy bello pero hecho por ella.

7. Botes decorados con amor por nuestra Saray con manualidades de ella uno y el otro con cañas del campo que le gustaron para su mesa de la paz.

8. Cesta de mimbre con piedras( una de nuestra Pipo), hojas secas, frutos secos, regalitos de cerámica...

9. Latas una con semillas simbólicas de nuestro Nacho y la otra con el "juego de los abrazos"( tiene muchas tarjetas con muchos tipos de abrazos, vas sacando y dándole al otro participante el abrazo que te toque).

10. Las paredes. 
Murales hechos por ambas con tapones

Cuadro de México de un viaje de papou y palomas y ángeles de lana hechos por nosotras. 

Estrella regalada por mi hermana en mis años mozos.

Mariposa de cerámica de mi Anita Lebrija.

Como veis , todo cuidado con mimo y de gente especial. Siempre abierta a recibir más presentes y objetos que nos ayuden a lidiar con los nervios, la ira, los enfados y malentendidos. 
Espero que os haya arrojado algo de luz .