martes, 23 de mayo de 2017

1+1=1

Pequeñas o grandes vivencias que hacen escribir, poner palabras, recrear momentos.Porque el sentimiento pide ser verbalizado, porque al sacarlo en forma de historia, en cierta medida, fluye, sale, lo acogemos en nuestro regazo y le damos su espacio. 

Siento más que escribo y hablo más que siento. Aspiro a sentir, pensar y ser en un perfecto desequilibrio. En ese en el que las olas ya no dan miedo porque conocemos su sabor y si nos revuelcan, la arena nos recogerá.En esa imperfecta balanza en la que al sopesar pros y contras de una decisión, pesa más un lado pero elegimos el otro. Y nos responsabilizamos y abrazamos nuestra elección y seguimos para delante con un nuevo aprendizaje. 

Y siempre hay maestros y maestras, gracias al universo. Por ejemplo, mi más pequeña- gran maestra que me enseña a sacar la rabia, volcarla en un portazo para luego venir a pedir un abrazo y volver a la calma. Pura , transparente, con determinación.   

Porque la senda es sinuosa y si los árboles nos hacen ver nuestras sombra, el caminar es más fresco y agradable. Miremos nuestras sombras, son parte de nosotros, alumbrémoslas para así hacerlas visibles y que no obren por su cuenta. Caminemos aceptando que tenemos esa parte que nos gusta menos y que sin ellas no seríamos quienes somos. 

Quererse, cuidarse, amarse, aceptarse. Los aprendí sin su forma reflexiva, pero en este tomo de la vida aparecieron ya con el "se". Bendito pronombre enclítico ;)




No hay comentarios:

Publicar un comentario